AMÉRICA LATINA: BUENAS PERSPECTIVAS PARA EL 5G EN LA REGIÓN

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El despliegue del 5G ya se inició en América Latina. El año el año se vivió el lanzamiento de 5G en Uruguay y, este año, en Brasil pero aún queda mucho camino por recorrer. El covid-19 parece haber puesto más bien el énfasis en lo que todavía hace falta, como es conectar a Internet a buena parte de los usuarios en América Latina —más teniendo en cuenta que un reciente estudio de Unicef indica que más del 67 por ciento de los niños del mundo (muchos de ellos en América Latina) no tienen acceso a Internet en su hogar—. Para finales de 2020, casi 360 millones de personas de la región, que representan el 57 por ciento de la población, estarán conectadas a la Internet móvil, según lo informado por Telesemana. Esto significa que casi 300 millones de personas aún no tienen acceso a este tipo de servicios. Y esto sucede, además, en una región donde alrededor del 93 por ciento de las personas tienen cobertura de banda ancha móvil. Según GSMA, el alto costo de los dispositivos y de los servicios en relación a los ingresos son las principales barreras para el acceso a Internet.

La cantidad de suscriptores móviles únicos en América Latina llegará a 440 millones para finales de 2020, lo que representa casi un 70 por ciento de la población latinoamericana. Y a pesar de la pandemia y la crisis económica, el mercado móvil de la región alcanzará varios hitos importantes en los próximos cinco años: 15 millones de conexiones móviles 5G en 2022, 500 millones de conexiones de smartphones para 2023 y más de 400 millones de suscriptores a Internet móvil para 2025. En 2025, GSMA proyecta 62 millones de conexiones 5G, lo que representa una tasa de adopción cercana al 10 por ciento. En ese entonces, 4G representará el 67 por ciento de las conexiones móviles a nivel regional. Un año después, Ericsson estima 3.500 millones de suscripciones 5G a nivel mundial, lo que representará el 40 por ciento de las suscripciones.

GSMA estima que los operadores móviles latinoamericanos invertirán 99.000 millones de dólares para el despliegue de infraestructura entre 2019 y 2025. Parte de estas inversiones estarán destinadas a reducir la brecha digital mientras que otras tantas serán para el lanzamiento de nuevos servicios 5G, especialmente a partir del próximo año, cuando la 5G acaparará el 49 por ciento de las inversiones —cifra que, además, irá en crecimiento durante todo el período analizado—. Chile ya se encuentra en un proceso abierto de subasta y para la primera mitad de 2021 se esperan licitaciones en las bandas de espectro de 3,5 GHz y 26 GHz en Brasil. Colombia y República Dominicana también han anunciado sus intenciones de asignar espectro 5G en 2021.

Sin embargo, con la previsión de una adopción 4G en América Latina que tocará el 55 por ciento a finales de 2020 (en comparación con un 90 por ciento en América del Norte), aún queda espacio para el crecimiento de la tecnología 4G en toda la región —y es por eso que a pesar de que el reclamo es por mayor espectro, los operadores no parecen apurados por desembolsar más dinero para adquirir frecuencias y obligaciones de cobertura para una nueva generación.

“La contribución de la industria móvil aumentará en los años venideros ya que los países se benefician cada vez más de las mejoras en la productividad y la eficiencia gracias al aumento en la adopción servicios móviles”, señala la organización en un comunicado, en línea con la idea de que la próxima generación móvil ayudará a apalancar la economía. Las perspectivas de crecimiento son siempre alentadoras, especialmente al hablar de 5G. Sin embargo, América Latina debe ahora aprovechar la oportunidad para saldar sus deudas de inequidad y generar las condiciones adecuadas para que la 5G pueda convertirse en la promesa de mayor productividad y crecimiento económico. Por ahora, las previsiones son positivas, aunque GSMA reconce como modestas debido a la incertidumbre producida por el covid-19. Esto se puede ver en los ingresos del sector que la organización espera pasen de 58.000 millones de dólares en 2019 a 62.700 millones de dólares en 2025. Este año se espera que el incremento promedio de los ingresos sea de apenas un 0,6 por ciento, retomando un crecimiento de un dígito a partir de 2021.

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